Volverse Palestina: identidad, lenguaje y censura

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¿Cómo puedes sentir tuyo un sitio en el que no has estado? ¿Cómo es posible que te descubras anhelando regresar a un lugar que jamás has pisado?

Lina Meruane narra en Volverse Palestina esta, en apariencia, paradoja. Es la historia de la búsqueda de sus raíces, el descubrimiento de la tierra de sus abuelos y el nacimiento de su compromiso político como escritora con la situación de palestina.


VOLVERSE PALESTINA

No sería un regreso mío. Sería un regreso prestado, un volver en el lugar de otro. De mi abuelo. De mi padre.

En este primer apartado Lina narra el viaje personal en el que emprende la búsqueda de las raíces que ha ido dejando sujetas en distintos lugares, o que otros arraigaron por ella y, a través de un leve rumor, ataron a su identidad.

Nos transporta a una tienda de alfombras en Chile, donde levanta cada una de ellas hasta que encuentra la marca que dejó sobre el parqué la pata de hierro de su cama; la acompañamos hasta un solar, también en Chile, donde lo único que queda de la presencia de su abuelo en la colonia es una placa oxidada con su apellido; vivimos la búsqueda de recuerdos y de acontecimientos que la empujarán, al fin, a viajar a la tierra de sus antepasados con su «apellido como señal invencible de pertenencia».

¿Y cómo es que no conoce Palestina si usted puede entrar?

Esta pregunta la realiza un palestino que ha emigrado a Nueva York para poder enviarle dinero a su familia trabajando como taxista. No es una pregunta casual, a través de ella se evidencia la violación de los derechos de millones de refugiados palestinos al retorno. Pero Lina es de nacionalidad chilena, ella solo tendrá que enfrentarse a un exhaustivo, humillante, vejatorio chequeo en el aeropuerto antes de embarcar rumbo a Tel Aviv, ya que ha decidido decir la verdad, «Porque la verdad es revolucionaria, decía Lenin», ha pronunciado palabras que la convierten en peligrosa, que la desnudan y le plantan la etiqueta roja en el pasaporte; palabras como: Jaffa.

Una vez en Palestina, Lina nos cuenta sus impresiones en distintas ciudades: Jaffa, Belén (donde se reencuentra con una parte de la familia), Jerusalén y, sin duda, la que más impacto le causa, Hebrón, con sus calles desiertas donde encontrará, espantada, fachadas pintadas por los colonos con un mensaje aterrador por todo lo que implica: «Árabes a las cámaras de gas«.

Pintada en una calle de Hebrón. Fuente: Gloobal

Es también en Hebrón donde un judío, activista por los derechos de los palestinos, le confiesa que fue sionista:

«Fui educado de esa manera, en Chicago, y desde lejos esas convicciones son fáciles. Pero vine a Israel, y vi lo que estaba pasando, y entonces desperté.

Entre pitas, bolas de queso que se escurren en aceite, pollo con almendras, arroz blanco y zattar, Lina Meruane nos transporta a una realidad descrita con precisión y acierto, una realidad que necesita ser contada.


VOLVERNOS OTROS

«Escribir sobre lo visto para contrarrestar el olvido».

La segunda parte del libro es un ensayo donde la autora presenta las ideas, textos y reflexiones de distintos pensadores y escritores que a lo largo de la historia han dado su visión sobre la situación de Palestina. Y no recurre a cualquiera, sino que cita, entre otros, a David Grossman, Noam Chomsky, Amos Oz, Susan Sontag, Gideon Levy, Nelson Mandela, Ghandi…

El lenguaje, la «conciencia de las palabras» que utilizamos, toman especial importancia en sus reflexiones, siendo «las portadoras de múltiples significados que sirven para construir realidades». Porque no es lo mismo decir paz que victoria; ocupación que liberación; refugiados que gente de los campamentos; Israel que entidad sionista.

En definitiva, este último apartado es un acercamiento a la comprensión de la situación que se vive en Palestina y a las injusticias y violaciones de derechos que se cometen a diario desde hace más de setenta años.


SOBRE CENSURA

Cuando se trata desde una perspectiva crítica la situación de Palestina, corres el riesgo de encontrarte con la censura, o peor aún, la autocensura. A modo de ejemplo el documental Gaza, ganador del Goya al mejor cortometraje documental 2019, cuya proyección fue suspendida en el centro pastoral de San Carlos Borromeo por presiones de la comunidad judía.

El miedo a las represalias está presente en el libro. No solo por parte de Lina, también de su contacto en Jaffa, su amigo escritor de ascendencia judía casado con una palestina, que en principio se había prestado a escribir el libro, pero se vio obligado a renunciar por el riesgo de quedar separado de su familia.

La propia autora confiesa que mientras escribía alguien le dijo que no le habían dado vela en este entierro. Su respuesta es demoledora, la he colgado en la pared de mi despacho para leerla cada vez que me entren el miedo y las dudas de continuar con mi novela:

«A mí y a todos nos tocan velas en este entierro que es el de nuestra humanidad. Velas de todos los portes y minúsculas llamas que permitan iluminar algo de esa tragedia, así como antes otros le pusieron luz a otras desventuras étnicas».


Puedes comprar el libro AQUÍ

Puedes leer el relato sobre Palestina, con el que gané el Premio Internacional de Narrativa Joven «Abogados de Atocha» 2018 y que estoy ahora convirtiendo en novela , AQUÍ

Puedes leer el relato sobre algunas de mis experiencias como cooperante en Palestina AQUÍ

Un comentario en “Volverse Palestina: identidad, lenguaje y censura

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