Andrea: protagonista de Nada

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Nada obtuvo el Premio Nadal en 1944. La autora, Carmen Laforet, tenía 23 años y había sido capaz de crear a Andrea, un personaje femenino inolvidable, y situarla en un contexto repleto de dificultades en la Barcelona de posguerra.

La autora dividió la novela en tres partes, y así voy a dividir yo a Andrea, ya que, aunque en esencia es la misma, las vivencias que experimenta en pocos meses provocan una transformación inevitable en ella.


La primera Andrea: ilusión, pesadilla y asfixia

Ilusión

Andrea es una chica de dieciocho años, huérfana, que ha vivido en el pueblo con una prima paterna. Se muda a Barcelona para estudiar en la universidad, donde se alojará en la casa de sus abuelos maternos.

Cree que la ciudad va a ser la «palanca de su vida». Llega con ansias de vida, excitada por la libertad que siente por primera vez. Como compañía, un maletón cargado de libros e ilusiones con el que pisa, llena de asombro, la Estación de Francia.

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Estación de Francia, lo primero que ve Andrea al llegar a Barcelona. Fuente: La Barcelona de antes

La última vez que visitó la casa de sus abuelos tenía siete años y la recuerda como el lugar donde pasó las temporadas más excitantes de su vida infantil. Allí, espera encontrar el empuje hacia su vida adulta, pero esta idea comienza a derrumbarse en el momento en que pone un pie en el portal y todo se torna extraño.

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Calle Aribau donde se sitúa la casa de los familiares de Andrea y donde la propia Carmen Laforet nació. Fuente: La Barcelona de antes

Pesadilla

Antes de enfrentarse por primera vez a sus parientes que, al fin y al cabo, son desconocidos, se muestra dudosa, temerosa y tímida; sus miedos se confirman al abrirse la puerta que da comienzo a la pesadilla. El aire cargado, el agua helada, las miradas de esos espectros, lo que ha cambiado aquel lugar y aquellas gentes tras la Guerra Civil le llena de inseguridad. Toda la ilusión se escapa de la maleta, tal como ella dice:

En el momento de entrar en ese ambiente de gentes y muebles endiablados.

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Placa conmemorativa en el número 36 de la calle Aribau. «Carmen Laforet nació en esta casa, fuente de inspiración de su primera novela, Nada». Fuente: La Barcelona de antes

En el piso se va a encontrar con decadencia, locura y crueldad. Su tía Angustias se cree con el deber de educarla y se convierte en una mujer asfixiante, arrogante, maltratadora, dominante, ante la que Andrea se muestra al principio pasiva y obediente. Comienza una época de constante tensión nerviosa provocada por el acoso de Angustias ante el que Andrea se siente presa:

Me parecía que estaba atormentada conmigo. Me daba vueltas alrededor. Me buscaba si yo me había escondido en algún rincón. Se sentaba a mi lado y apoyaba a la fuerza mi cabeza contra su pecho. A mí me dolía el cuello, pero, sujeta por su mano, así tenía que permanecer mientras ella me amonestaba dulcemente.

Asfixia

Se suceden los días tristes, sin importancia, que le pesan demasiado. La realidad se desdibuja. Tan invadida se encuentra por las locuras que ocurren en el piso, que se olvida de sus sueños, del porvenir, se siente anulada por ese ambiente opresivo y termina enfermando.

Al recuperarse, reúne fuerza para hacer frente a la opresión de Angustias. Busca apoyo en los compañeros de la universidad y aquí es cuando aparece el personaje de Ena, por la que Andrea se sentirá fascinada desde el principio. Avergonzada por las diferencias sociales, tomará la determinación de no mezclar esos dos mundos casa-universidad porque no quiere mostrar su «realidad miserable». Comienza así una temporada de alegrías, solo empañadas por la vergüenza de que su amiga siempre tenga que invitarla.

A esta alegría se suma la marcha inesperada de Angustias, con la que Andrea consigue el único deseo de su vida: «que la dejen en paz hacer su capricho».


La segunda Andrea: libertad, hambre y desconcierto

Libertad

Por primera vez se siente «suelta y libre, sin miedo al fantasma del tiempo». Poder controlar su propio dinero (tiene una pensión de orfandad), antes administrado por la mano severa de Angustias, termina por darle el control sobre su vida. Pero la libertad conlleva asumir responsabilidades de las que antes podía desentenderse, a lo que Andrea no está acostumbrada y tendrá que aprender a base de errores.

Hambre

Decide que dejará de comer en la casa, solo pagará por su habitación y su ración de pan, el resto de comidas las gestionará por su cuenta. Así, comienza una época de hambre terrible, ya que, movida por el deseo de agradar a Ena y su familia, el primer mes se gastará el dinero en jabón, una blusa nueva y rosas para la madre. No le quedará más remedio que beber el caldo que sobra de cocer las verduras.

Esta situación se repite los siguientes meses; gasta sin previsión y los últimos días solo se alimenta de la ración de pan diaria, pero siente que es la época más feliz de su vida y no cambiaría ni a su amiga ni su independencia por una buena alimentación.

Desconcierto

Esta felicidad se ve enturbiada por la distancia que Ena impone de repente entre las dos, donde juega un papel importante y desconcertante Román, uno de los tíos de Andrea.

Andrea vuelve a sumirse en una soledad que la empuja a formar parte de un mundo bohemio, de chicos ricos y artistas donde a pesar de hacer bocadillos y café mientras escucha a los «hombres» divagar, se siente a gusto, hasta que acude a una fiesta donde se dará cuenta de que no encaja en esa clase social a la que no pertenece.


La tercera Andrea: secretos, desesperanza e ilusión

Secretos

El desconcierto por la distancia de Ena desaparece con la revelación de un secreto que aclara el comportamiento extraño de su amiga durante los últimos meses y que fortalece su amistad.

Los secretos más dolorosos y más celosamente guardados son quizá los que todos los de nuestro alrededor conocen. Tragedias estúpidas. Lágrimas inútiles. Así empezaba a parecerme la vida entonces.

Desesperación

La situación en la casa llega a tal punto que Andrea teme volverse loca. Se siente «reblandecida, con los ojos húmedos por cualquier cosa». Además, está deprimida por la marcha de Ena que se muda a Madrid con su familia.

Vaga, atormentada por el cansancio que ni siquiera le permite dormir, histérica por todo y por nada. Cuando parece que las cosas no pueden empeorar, el ambiente opresivo explota en una tragedia que traerá más gritos, reproches y violencia.

De nuevo la ilusión

Su fortuna cambia con la llegada de una carta y vuelve a llenar la maleta de ilusiones. Se cierra la etapa en la ciudad donde soñó que empezaría a vivir y, en realidad, aprendió a sobrevivir.

De la casa de Aribau no me llevaba nada. Al menos, así creía yo entonces.


Puedes adquirir el libro AQUÍ

Te puede interesar la reseña del blog Un humilde lector donde nos cuentan más sobre el microcosmos de la Calle Aribau y el estilo de Carmen Laforet.

8 comentarios en “Andrea: protagonista de Nada

  1. ¡Qué magnífico análisis de la personalidad y las circunstancias de Andrea, la protagonista de «Nada»! La verdad es que es muy fácil empatizar con ella y resulta muy interesante seguir su evolución según se desarrolla la historia. La Andrea que llega a la calle Aribau es tan diferente a la que se marcha…
    Para mí, una novela redonda de una autora que, desgraciadamente, no fue nada prolífica.
    Gracias por tu link a mi blog.
    Un saludo.

    Le gusta a 2 personas

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