Los personajes literarios femeninos de Adelaida García Morales (III): María, Elsa y Matilde

Imagen relacionadaGanadora del III Premio Herralde de Novela en 1985, en El silencio de las sirenas Adelaida García Morales nos presenta el encuentro de dos mujeres jóvenes en las montañas de Las Alpujarras donde han ido a parar por distintos motivos. Sus vidas quedarán enlazadas para siempre desde la noche en que una vieja del pueblo las une a través de un misterioso ritual.

Es una historia que ahonda en lo destructivo del amor romántico, en la necesidad de imaginar para escapar de la realidad y en la delgada línea entre cordura y locura.


María

María es quien relata los acontecimientos que tienen lugar en el pueblo aislado al que llega para trabajar como maestra, una aldea de ambiente mágico que aún parecen recordar la presencia musulmana.

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Capileira, pueblo de la Alpujarra Granadina donde Adelaida García Morales vivió durante cinco años, escenario de esta novela.

Describe un pueblo silencioso, quieto, frío, abandonado por los jóvenes que han huído de la dureza del campo y han dejado olvidados a los aldeanos de ojos huidizos e indiferencia cruel, que no marchan de su hogar aunque su pueblo o ellos mismos agonicen sin curación posible.

Disfruta de largos paseos al atardecer a través de calles vacías y heladas, invadida por el letargo y la vida vegetal, en los que descubre a las mujeres del pueblo, viejas solitarias y sombrías que deambulan por todas partes:

Mujeres nacidas con el siglo, lentas y enlutadas […] Yo deseaba conocer eso que ellas habían creado en sus vidas para llenar tanta soledad. En una ocasión lo comenté con Elsa, pero ella solo quería saber qué habían inventado para renunciar tan serenamente al amor. Pues eran mujeres que habían dejado de serlo para convertirse en otra cosa, libres ya de las imposiciones sociales de su sexo.

Gentes que resultan impenetrables para la maestra que solo consigue cruzar algunas palabras con ellas, hasta que una noche recibe una invitación para participar en un ritual. Allí conocerá a Matilde y más tarde a Elsa, dos mujeres misteriosas que darán interés a su estancia.

María desea conectar con ellas, en especial con Elsa, por lo que se adentrará en una aventura hipnótica de la que le resultará complicado escapar.


Matilde

Una de las aldeanas enlutadas es Matilde, mujer independiente, viuda desde hace mucho tiempo, que ha logrado sobrevivir sola «gracias a unos pocos animales y porque desde temprana edad había aprendido a mantenerse viva casi sin nada».

Es una mujer menuda y muy delgada, pero fuerte, respetada y temida por sus vecinos que la creen capaz de conjurar y echar el mal de ojo. Actúa con cordialidad y distancia, con un control perfecto de sus gestos. A través de sus relatos donde se mezclan antepasados, fantasmas y seres imaginarios, las dos forasteras aprenden la historia de la aldea y sus supersticiones.

Matilde no olvida un agravio, pero es bondadosa y solícita, tal y como mostrará con su comportamiento al final de la novela, donde confesará por qué desde el principio se acercó a Elsa:

Le pareció una mujer frágil y desvalida y en seguida sintió deseos de protegerla. Ya entonces adivinó que algo muy grave le estaba sucediendo.


Elsa

Elsa es la verdadera protagonista, ya que es su historia de amor romántico la que María nos cuenta. Es una mujer elegante y descuidada que huye de formalismos ya que poco le importa lo externo, todos sus movimientos, miradas o palabras giran en torno a sí misma.

Ha llegado a esas montañas, a la casa vacía de un amigo, a descansar y curarse de una supuesta anemia. Su única ocupación allí es escuchar música, un elemento central para vivir su fantasía amorosa. A Elsa la palabra realidad le asusta, prefiere vivir en su interior, darle vueltas una y otra vez a sus sueños, pensamientos, ilusiones, fantasías, de una manera intensa y delirante, obsesiva, que la empuja a una irrealidad consciente y deseada:

A veces me pregunto cómo pueden los sueños tejer una historia que me va enredando más que la vida misma. Aunque, ¿acaso no son ellos mi vida? Me afectan más que los acontecimientos llamados reales. 

A través de las palabras construye su propia realidad insensata en la que realiza su amor. Alimenta un sentimiento indiscutible que ha creado ella misma y que confirma con detalles, casualidades que dan sentido a una historia delirante que no precisa de un hombre real, ya que ella lo único que desea es sentir amor sin importarle de donde venga.

De tanto habitar en sus sueños, en su imaginación, comienza a padecer insomnio, pierde el apetito, el control, las ganas de vivir. La situación se vuelve insostenible, crece ayudada por el silencio de la aldea, hasta que decide actuar y se marcha hacia un final helador .


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  • Si quieres saber por qué la autora escogió este título, escucha este cuento de Franz Kafka:

Foto de Capileira: Wikipedia

4 comentarios en “Los personajes literarios femeninos de Adelaida García Morales (III): María, Elsa y Matilde

    • Hola, Mayte, yo la descubrí el año pasado, Adelaida García Morales fue mi gran descubrimiento del 2018, una autora que en su momento tuvo mucho éxito y luego cayó injustamente en el olvido. Si te decides a leerla ya me contarás si te atrapa tanto como a mí. Un abrazo 💜

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