Roberto Bolaño en Blanes

Hoy comienza una nueva sección en este blog. Una sección que aúna dos pasiones: descubrir literatura y lugares. Se llama rutas literarias y para inaugurarla comenzamos con uno de los grandes.

Roberto Bolaño en Blanes

Parada 1: La estación de tren

Llego a la estación de tren en coche, está bastante alejada del pueblo. Ya he venido alguna vez, la última a despedir a una amiga que no he vuelto a ver, pero hoy me fijo con otros ojos, tengo otra intención. Mi acompañante me dice que ese edificio blanco que encontramos poco antes de llegar al aparcamiento era un cuartel de la Guardia Civil, parece un comentario irrelevante, pero no lo es, cinco minutos después, frente a la fachada de la estación, leo en la placa de Bolaño una cita suya en la que también hace mención a ese cuartel:

“Ya no recuerdo cuando llegué aquí. Solo sé que fue en tren y hace muchos años. […] cuando uno llega a Blanes en tren solo encuentra la estación y alrededor de la estación algunos huertos y un poco más allá el cuartel de la Guardia Civil, solitario la mayoría de las veces, y la fábrica […]”.

La Selva Marítima (2000)
Roberto Bolaño en Blanes
Estación de tren de Blanes. Foto: Laura Urcelay.

Volvemos al coche y nos dirigimos al pueblo. Aparcamos cerca del paseo marítimo y, ahora sí, comenzamos la ruta a pie en una mañana soleada de noviembre, con el Mediterráneo como un cristal liso y brillante que refleja la magia de Blanes en otoño.

Parada 2: Negocio de bisutería

La siguiente parada es hoy una frutería. Se trata de un local en el que Bolaño abrió una tienda de bisutería cuando llegó a Blanes. Encontramos en la placa la siguiente cita:

“Aquel invierno convertimos la tienda en nuestra casa, es decir, allí teníamos nuestras colchonetas y sacos de dormir, nuestros libros”.

La pista de hielo (1993)

“Hay que ver ­—dice mi acompañante—, me lo imagino durmiendo ahí, en la trastienda, un extranjero sin nada más que sus libros y ahora tiene todo un recorrido sobre él”.

“Por suerte se reconoció su trabajo en vida”, contesto mientras nos encaminamos hacia el siguiente punto.

Roberto Bolaño en Blanes
Bolaño en su tienda de bisutería. Foto: obtenida de la placa de la ruta.

Parada 3: Antiguo Hogar del Productor

No muy lejos de la que fuera su bisutería, encontramos un bar restaurante al que solía acudir en aquellos primeros años en Blanes. El cartel habla de clientela marginal entre las que Bolaño conoció a sus primeros amigos.

Parada 4: Videoclub Serra

Avanzamos por el paseo marítimo en dirección al videoclub en el que Bolaño alquilaba películas y conversaba sobre cine con el propietario. Sabemos que ya no existe, pocos videoclubs resisten ya, y en su lugar encontramos una de esas lavanderías que proliferan desde hace un tiempo.

Parada 5: Casa familiar

Llegamos a la calle Aurora, junto a la biblioteca. Una placa indica el edificio en el que Bolaño vivió. Pienso lo oportuno de la ubicación, aunque después me doy cuenta de que la magnífica biblioteca con vistas al mar no estaba construida en aquellos momentos, ya que se inauguró en el 2003, pocos meses antes de la muerte de Bolaño.

“En Blanes viví durante unos años en un piso de la calle Aurora, por lo que me parece poco probable que también en México hubiera vivido en otra calle Aurora, si bien es cierto que este nombre es bastante usual y que muchas calles de muchas ciudades lo llevan”.

El secreto del mal (2007)
Roberto Bolaño en Blanes
Biblioteca comarcal de Blanes. Foto: Laura Urcelay.

Parada 6: Biblioteca comarcal

Estamos una vez más en la plaza de la biblioteca. Es un edificio con forma de barco que mira al mar. Las salas de lectura son cristaleras que permiten disfrutar de las vistas y de los libros al mismo tiempo, que reciben la luz natural sin que el sol deslumbre gracias a la visera de la parte superior. Un edificio sobrio lleno de tesoros. Por supuesto, en él encuentras las obras de Bolaño y también un espacio multifuncional llamado la Sala Bolaño en homenaje al autor. 

Parada 7: Paseo de la Marina

De nuevo en el paseo, encontramos un colegio público con un pequeño parque al lado. La placa dice que ese rincón era uno de los más admirados por Bolaño. Tiene bancos en los que imaginamos al autor sentado con un libro, leyendo mientras esperaba a que su hijo saliera del colegio. Pero no podemos sentarnos para recrear la escena, unos trabajadores lo han vallado para podar y limpiar. Nos conformamos con sentarnos en el muro que rodea los columpios y captar una foto en el momento en que un velero navega dirección Barcelona.

Roberto Bolaño en Blanes
Paseo de la Marina. Foto: Laura Urcelay.

Parada 8: Paseo Cortils i Vieta

Pasamos La Palomera, esa roca emblemática que marca el inicio de la Costa Brava y llegamos a la zona del paseo que más me gusta, frente al centro. Allí se encuentra la octava placa que nos hace imaginar a un Bolaño paseando, a un Bolaño mirando el mar, a un Bolaño leyendo el periódico en alguna de las terrazas, a un Bolaño enamorado del Mediterráneo. Mientras lo leemos, un grupo de gaviotas que reposaban en la arena levantan el vuelo y nos regalan esta instantánea en su camino hacia un hombre que ha venido a compartir con ellas un poco de su tiempo y de su pan.

Roberto Bolaño en Blanes
Paseo Cortils i Vieta con La Palomera de fondo. Foto: Laura Urcelay.

Parada 9: Librería Sant Jordi

Nos adentramos en las calles del centro en busca de la librería en la que Bolaño tenía crédito y conseguía los libros que encargaba. Aprovechamos para entrar y comprar. Nos atiende una mujer a la que alguien llama Pilar, nos preguntamos si será la misma Pilar que él nombra en la cita de la placa. Pero no queremos molestar. Nos limitamos a hablar del libro que estamos comprando, del marcapáginas que nos regala. Sé que volveremos, nos atiende de maravilla y tiene una barbaridad de libros al alcance. Quizá la próxima vez pregunte si ella atendió a Bolaño, qué recuerda de él.

Roberto Bolaño en Blanes
Librería Sant Jordi. Foto: Laura Urcelay.

Parada 10: Antiguo Can Dimas

Seguimos callejeando y llegamos a un local que tampoco existe ya. El antiguo Can Dimas, punto de encuentro con amigos y personas interesadas en hablar con él, creemos que ha sido sustituido por una especie de agencia de viajes, pero no estamos seguros porque nos cuesta reconocer cuál había sido el local exacto.

Parada 11: Joker Jocs

En una calle cercana encontramos la tienda de juegos Joker Jocs, abierta y en funcionamiento. La placa nos cuenta que Bolaño era un fanático de los juegos de estrategia y recuerdo la mención a ellos en Estrella distante, última novela que leí de él hace unas semanas. Parece ser que le llamaban el “Rey del ataque” porque dominaba la estrategia militar.

Roberto Bolaño en Blanes
Tienda de juegos Joker Jocs. Foto: Laura Urcelay.

Parada 12: Antigua pastelería Planells

Delante del ayuntamiento encontramos otro negocio cerrado. Esta pastelería era regentada por un buen amigo de Bolaño con el que compartía el autodidactismo y una vasta cultura artístico-literaria.

Parada 13: Estudio del autor

Llegamos a la calle del Lloro. Se trata de un callejón estrecho en el que Bolaño vivió con su familia en los años noventa y también alquiló un estudio en el que escribir. Un estudio pequeño, austero y sin teléfono, donde encontró la calma para desarrollar gran parte de sus obras. Lo imaginamos ahí encerrado, con poca iluminación, envuelto por el humo de un cigarro eterno y tecleando frenéticamente una máquina de escribir.

Roberto Bolaño en Blanes
Calle del Lloro. Foto: Laura Urcelay.

Parada 14: Vivienda familiar

Con la publicación y éxito de Los detectives salvajes, obra con la que Bolaño ganó el Premio Herralde en 1998 y el Premio Rómulo Gallegos en 1999, la familia se trasladó a una calle paralela, pero muy diferente: la calle Ample. El edificio señorial en el que vivieron data del S.XIX.

Roberto Bolaño en Blanes
Calle Ample. Foto: Laura Urcelay.

Paradas 15, 16 y 17

Las tres últimas paradas nos trasladan a la antigua papelería Bitlloch donde compraba el periódico, la farmacia Oms donde compraba la medicación para su grave dolencia hepática, y el último estudio del autor al que se trasladó a escribir en los últimos años.

“Yo solo espero ser considerado un escritor suramericano más o menos decente, que vivió en Blanes, y que quiso a este pueblo”.

Roberto Bolaño

Aquí podéis descargar el itinerario oficial.

5 comentarios en “Roberto Bolaño en Blanes

  1. ¡Felicitaciones Laura por todo lo que nos muestras, sentí que iba junto a ti recorriendo los lugares relacionados con la vida de Bolaño. Excelentes también las fotografías. Estoy en deuda con mi coterráneo; no he leído ninguno de sus libros.
    ¡Un abrazo grande!

    Le gusta a 1 persona

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